Es una de las preguntas que más nos hacen en Moma Foot, y merece una respuesta honesta en lugar de un titular vendedor: ¿es bueno el calzado barefoot? La respuesta corta es que, para la mayoría de personas con un pie sano, puede aportar beneficios reales y respaldados por estudios. La respuesta larga es que no es una solución mágica, no es igual de recomendable para todo el mundo y su beneficio depende mucho de cómo se use.
En este artículo repasamos qué dice la evidencia científica disponible, qué opinan los podólogos, qué riesgos existen si se usa mal, y cuál es nuestra opinión sincera después de años trabajando con este tipo de calzado.
Qué dice la ciencia sobre los beneficios
Empecemos por lo positivo, que es mucho. Uno de los estudios más citados en este campo es el de Curtis, Willems, Paoletti y D'Août, publicado en 2021 en Scientific Reports. Los investigadores observaron que utilizar calzado minimalista en la actividad diaria aumentó la fuerza del pie en una media del 57 % tras seis meses de uso en adultos que antes usaban calzado convencional.
Una revisión más amplia de la literatura científica sitúa esa mejora de fuerza muscular en un rango de entre el 9 % y el 57 %, con incrementos de entre el 7 % y el 10 % en el tamaño de la musculatura del pie, dependiendo del estudio y del tiempo de uso analizado.
Más allá de la fuerza, la investigación también ha encontrado otros efectos interesantes: una mejor distribución de la presión plantar en toda la superficie del pie, una mayor activación de músculos estabilizadores en pantorrillas y tobillos, y en algunos estudios, una reducción del consumo de oxígeno al caminar o correr en comparación con calzado convencional muy amortiguado.
Riesgos y límites de la evidencia
Ahora la parte que muchas marcas prefieren no contarte. La ciencia disponible es prometedora, pero también tiene límites que conviene conocer antes de decidir si el calzado barefoot es bueno para tu caso concreto.
Una revisión sistemática sobre los riesgos y beneficios de correr descalzo o con calzado minimalista concluyó que, debido a la escasez de estudios de alta calidad metodológica, todavía no pueden extraerse conclusiones definitivas sobre sus ventajas o riesgos específicos en el ámbito deportivo.
Además, la transición mal gestionada tiene un coste real. Un estudio realizado con corredores de entre 8 y 14 años encontró que correr de forma descalza o con calzado minimalista, sin adaptación previa, llegaba a duplicar la tasa de carga vertical media que reciben las piernas en cada zancada.
El calzado barefoot no elimina el riesgo de lesión por arte de magia. Cambia dónde y cómo se produce el esfuerzo, y si el cuerpo no está preparado para ese cambio, el resultado puede ser el contrario al que buscabas.
Qué opinan los podólogos
Consultamos la opinión de varias podólogas especializadas en calzado infantil y de adultos, y el mensaje es bastante coincidente: el calzado barefoot tiene fundamentos sólidos, pero no es una recomendación universal.
Señala en distintas entrevistas la importancia de que el calzado infantil respete la libertad de movimiento del pie durante el desarrollo, especialmente en las primeras etapas de la marcha.
Explica en esta entrevista que el barefoot no siempre es la mejor opción, y que hay casos -como hiperlaxitud marcada o necesidades ortopédicas específicas- en los que conviene primero una valoración profesional.
Entonces, ¿es bueno el calzado barefoot para ti?
Depende de tres factores principales: el estado de salud de tu pie, tu punto de partida, y la paciencia que estés dispuesto a tener durante la transición.
Si tienes un pie sano, sin lesiones activas ni alteraciones estructurales relevantes, es muy probable que el calzado barefoot pueda aportarte beneficios reales. Si vienes de años usando calzado muy amortiguado, tu cuerpo necesitará tiempo para adaptarse, y ese proceso no debería saltarse — puedes seguir nuestra guía de transición al barefoot para hacerlo bien.
Si tienes antecedentes de lesiones en el tendón de Aquiles, fascitis, problemas óseos o cualquier dolor persistente sin diagnóstico claro, lo más honesto es que hables primero con un podólogo. Y si tienes dudas sobre si el barefoot sustituye a un calzado ortopédico prescrito, te lo aclaramos en este artículo.
Opiniones reales de quienes ya lo usan
Más allá de los estudios, en Moma Foot hablamos cada semana con personas que ya utilizan calzado barefoot, y hay patrones que se repiten con bastante frecuencia en sus comentarios.
La mayoría destaca una sensación de mayor libertad en los dedos casi desde el primer uso. También es habitual una fase inicial de adaptación, con cierta fatiga en gemelos o planta del pie durante las primeras semanas, que suele desaparecer a medida que avanza la transición. Quienes intentan saltarse esa fase son también quienes con más frecuencia reportan molestias: cuando la transición se respeta, la experiencia suele ser positiva.
Nuestra opinión honesta en Moma Foot
Nuestra postura es clara: sí, creemos que el calzado barefoot es bueno para la gran mayoría de personas, siempre que se elija con criterio y se introduzca de forma progresiva. Pero también creemos que venderlo como una solución universal es un flaco favor a quien confía en nosotros. Por eso preferimos ayudarte a elegir el modelo adecuado según tu punto de partida:
Victoria Olmo
Nuestra puerta de entrada favorita al barefoot: plantilla de transición incluida. Ver modelo
Joma
Para quien busca una opción más deportiva de marca española. Ver colección
Hi-Tec
Ideal para exterior y terrenos variables, con algo más de protección. Ver colección
Si tienes dudas sobre si el calzado barefoot es bueno para tu caso concreto, nuestro equipo está aquí para ayudarte a decidir sin presión ni promesas exageradas. Al final, la mejor decisión no es la más de moda, sino la que respeta tu pie y tu momento actual.
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Sin presión ni promesas exageradas: te ayudamos a elegir el modelo adecuado para tu pie y tu momento actual.









